Rubén Darío: Poeta Inmortal y Anti-imperialista

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Rubén Darío, lo hemos estado recordando, y brindándole homenaje desde el 18 de enero, fecha de su natalicio. Este 06 de febrero conmemoramos su paso a la inmortalidad.

Rubén es para Nicaragua su más insigne hijo. El poeta más grande que ha dado nuestra nación, y el segundo más importante de las letras castellanas. Por eso el título honorifico de “Príncipe de las letras castellanas”, un nicaragüense, un indio de Nicaragua, por eso es nuestro orgullo.

Rubén se destacó como poeta, prosista, periodista y diplomático. Aunque comenzó siendo anticlerical, republicano y liberal, (incluso hay registros de su iniciación en una logia masónica), posteriormente se volverá profundamente católico.

Prosista anti-capitalista y anti-imperialista

Como prosista destacan sus cuentos de crítica social y al capitalismo como lo son “El rey burgués”, “El fardo” “La canción del oro”, y “El pájaro azul”. Así como los ensayos “Por qué” y “El triunfo de Calibán”.

En el primero, Darío toma la preferencia por el pobre, se identifica plenamente con el miserable, que mira pasar los carruajes de los ricos. En el triunfo de Calibán, Darío hace una fuerte crítica a los Estados Unidos, retomando los personajes de la obra “La tempestad” de Shakespeare, ve en el salvaje Calibán a los Estados Unidos, y en el Ariel, el espíritu del viento, la fuerza indómita y libertaria de la América Latina.

Poesía anti-imperialista

Posteriormente, Darío se volverá más profundamente anti-capitalista y anti-imperialista. Como en la obra maestra que es “A Roosevelt”.

A Roosevelt, que se le ha llamado “Oda”, pero no es el caso. Es la gran interpelación al entonces presidente de Estados Unidos, Teodoro Roosevelt.

Ahí Darío ya hace suyo, el concepto martiano de “Nuestramérica”. Dice Darío: “Mas la América nuestra, que tenía poetas /desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,…”

Aún más acusa a los Estados Unidos de unir el culto de Hércules con el de Mammon. Mammon, haciendo alusión a un demonio cananeo mencionado en la Biblia.

Darío ve en Roosevelt y en los Estados Unidos, la mera personificación de la falta de Dios. Dice Darío a Roosevelt, “Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!”.

La mejor forma de rendir homenaje a Darío, es leyéndolo, conociendo su obra, y nosotros como nicaragüenses, debemos conocer a fondo su obra, entenderla, y comprenderla, porque es nuestro, es nuestro orgullo y es nuestra identidad y referente cultural máximo.

¡Viva Darío!

¡Viva Nicaragua!

¡Aquí nos ilumina un sol que no declina!

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